Registrado: 04 Nov 2005 Mensajes: 1414 Ubicación: Buenos Aires, Argentina
Publicado: 30 Oct 2007 21:28Asunto: Hallan restos de una estrella que explotó hace 20.000 años
Científicos argentinos y norteamericanos
Hallan restos de una estrella que explotó hace 20.000 años
Ayudan a entender los rayos cósmicos
Cita:
Dubner y Castelletti, en el IAFE Foto: Cepro/Exactas
Dos investigadoras del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y científicos de los Estados Unidos siguieron las huellas de una supernova bautizada W-44, que como digna estrella murió de modo espectacular hace veinte mil años: una explosión extremadamente violenta acabó con su vida y arrojó al espacio interestelar una gigantesca inyección de materia en menos de un segundo. El trabajo puede ayudar a echar luz sobre los rayos cósmicos, partículas subatómicas que llegan desde el espacio exterior a gran velocidad.
"La explosión de una supernova es uno de los procesos de mayor energía que se producen en el universo", destaca la doctora Gabriela Castelletti, que siguió de cerca a este cadáver estelar en su tesis dirigida por la doctora Gloria Dubner. Ambas son autoras del estudio con Crystal Brogan y Namir Kassim, del National Radio Astronomy Observatory y del Naval Research Laboratory.
Este último testimonio de lo que alguna vez fue una estrella de una masa superior a veinte soles y que podía fundir hierro en su interior, aún brilla en nuestra galaxia. Sus emisiones fueron detectadas por el interferómetro Very Large Array (VLA), un complejo de 27 antenas situado al sur de Estados Unidos. "Lo llamativo de este estudio es la técnica usada para el descubrimiento", destaca Dubner, investigadora principal del Conicet.
Un mar de datos
"La observación fue efectuada en un rango del espectro muy poco estudiado por las dificultades técnicas que presenta. Requiere una enorme base de datos que lleva meses de procesamiento", indica Castelletti. Los resultados ofrecen detalles inéditos.
Si procesar toneladas de datos es engorroso, llegar a ellos tampoco resulta fácil. Primero hay que conseguir un turno de observación en el centro VLA. Científicos de todo el mundo presentan propuestas para ser evaluadas por un jurado que finalmente dictaminará quién podrá acceder al cielo.
"Este paso fue un logro en sí porque nuestro proyecto requería montar un aparato especial sobre una de las antenas", relata Castelletti. Pero además de esta demanda extra, el pedido solicitaba tomas de W-44 desde distintos ángulos. "Las 27 antenas del VLA pueden adoptar cuatro posiciones. Pero no pasan alegremente de una configuración a otra, sino que hay que moverlas sobre rieles y lleva meses completar el cronograma de pedidos", indica.
La infernal cantidad de datos que captó el VLA a lo largo de casi dos años se procesaron en un conjunto de computadoras, el HOPE, en el IAFE , Ciudad Universitaria. "Luego de meses de descifrar los datos, pude obtener la imagen de W-44", precisa Casteletti. El grito de alegría cuando logró armar ese rompecabezas se escuchó en todo el instituto.
Casi dos años de trabajo para tener delante de sus ojos en el monitor los restos de esa supernova del tamaño aproximado de una luna llena. "Es realmente muy particular. Está compuesta por muchísimos filamentos, producto de su interacción con el medio interestelar. Además, se halla ubicada muy próxima a una fuente de emisión de rayos gamma, los más energéticos del universo. Y como si no bastara, en el interior de W-44 se aloja un púlsar, es decir, un objeto compacto formado luego de la explosión de la supernova", subraya Castelletti.
"[El púlsar] tiene una densidad tal, que si se juntara en una cucharita de café ese material, pesaría como toda la humanidad. El púlsar rota sobre sí mismo a gran velocidad y arroja chorros de energía en direcciones opuestas, como un faro en el espacio. A medida que pasa el tiempo, el giro es más lento y así se determina su edad. Por su velocidad actual, se calcula que explotó hace 20 mil años, y que está ubicado a unos 10 mil años luz de la Tierra; es decir, la señal luminosa que hoy recibimos salió hace 10 mil años", explica Dubner.
Con la imagen de W-44 armada, llegó el trabajo de física celeste: estudiar la aceleración de partículas. Parte de esos resultados fueron publicados en Astronomy & Astrophysics . "La ciencia aún no dio respuesta al origen de los rayos cósmicos y este estudio puede empezar a darla. Para entender dónde se aceleran esas partículas que llegan con una energía tremenda a la Tierra se analizan los restos de las supernovas porque se supone que de allí surgieron", puntualiza Dubner.
Estos trabajos también tienen como fin el conocimiento mismo. "Los elementos que observamos en la Tierra alguna vez fueron eyectados por una supernova. Al conocer esto, podemos entender algo más el cosmos y nuestros orígenes", concluye Castelletti.
Por Cecilia Draghi
Para LA NACION
Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires
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